
Como 'Gruñón', la vida de la mayoría de los galgos y podencos en España no es un camino de rosas. Habituales compañeros de los cazadores por su velocidad e inteligencia, tienen una vida útil muy corta para la batida, apenas tres o cuatro años. Después, convierten en una carga para los dueños más desaprensivos y muchos terminan abandonados. El destino de los galgos es aún más dramático. En el mejor de los casos, los recogen organismos cuando los dueños ya no los quieren y les queda el mínimo detalle de dar el aviso a organismos municipales. En el peor, acaban ahorcados en un árbol, atropellados en una cuneta o fallecen de puro agotamiento en alguna carrera ilegal
Si tienen suerte, acaban en una sociedad protectora de animales como la de Málaga, donde intentan buscarle un nuevo hogar. «El problema está en que, sobre todo los galgos, no tienen mucha suerte para las adopciones porque tienen fama de no ser animales demasiado cariñosos y tienen un aspecto desgarbado», afirma el presidente de la Protectora Animales de Málaga, José Carlos Cabra, quien echa por tierra este prejuicio y afirma que los galgos son compañeros nobles y leales. Cabra asegura que ha llegado a recoger galgos perdidos en las calles del Centro de Málaga, pero que no son muy habituales en la capital y sus alrededores
Si en la Protectora de Animales la mayoría de los perros cazadores que llegan son podencos, en la residencia El Paraíso de Alhaurín de la Torre -conveniada con la Diputación de Málaga-, los que más recogen son galgos. «La mayoría de los galgos llegan de la Vega de Antequera, donde son muy comunes en la captura de la liebre», afirma Félix Domenech, director del centro. Recogemos unos 5.000 perros al año y entre el 20 y el 25% -un centenar- son perros de caza, la mayoría galgos. «Estamos intentando que los cazadores que quieran nos los entreguen cuando ya no los quieren para evitar atropellos y vejaciones al animal como ahorcamientos que antes tanto se daban», asegura Domenech
La Federación Andaluza de la Caza condena esta realidad. El secretario general de la asociación, José María Mancheño, reconoce que algunos cazadores siguen abandonando a sus perros, y reitera que los galgos son las principales víctimas, pero que gracias a las denuncias en los medios de comunicación, esta práctica está descendiendo. «Estos cazadores son una mancha para el colectivo y no representan al cazador habitual, que ama a los perros y los respeta porque sin ellos no harían nada», asegura
También matiza que no todos son perros abandonados. «A veces, por mucha experiencia que tenga el cazador, puede perder uno de sus perros», asegura. Mientras, engrosan las alarmantes cifras. En 2006, 102.000 perros fueron abandonados en España, y Andalucía, con 25.000 canes, tiene el dudoso honor de lidera el ránking. Las principales víctimas son los perros cazadores y los galgos por encima de todos. Su velocidad parece haberse convertido en su peor condena. MÁS INFORMACIÓN I Protectora de Animales de Málaga: 952 25 81 43; Residencia El Paraíso (Alhaurín de la Torre): 952 41 11 50; Triple A (Marbella): 952 77 15 86

el problema comienza con los cazadores, que ya son un problema en si, seres que no resptan la vida, asi que menos respetaran la de los pobres perros que les ayudan